Me estaba comiendo el mundo, iba por las calles súper segura de mi misma pero algo lo cambió, un hecho que significó un cambio radical en mí en esa época de mi vida. Alguien me hizo ver que me quería comer un mundo de mayores en el que yo solo era una niña.
Pensaba que lo tenía todo controlado, que no me hacía falta cuidar las amistades, que jugar con los chicos no estaba mal, pero eso me paso factura, todo se volvió en mi contra, y me hizo dudar de esa seguridad que tenia en mí misma.
Una cara bonita pero un cuerpo común, incluso un poco rellenita, grande, al menos eso era lo que me decían todos y poco a poco me di cuenta que todo lo que yo había pensado de mí no era como me veía la gente. Llegó un chico que tuvo el suficiente valor como para decirme que de cara no estaba mal pero que el cuerpo era gordo y eso me terminó de hundir por completo.
Y ahora en la actualidad, tengo una hermana que nunca me ha apoyado, en la que nunca he podido confiar, quien no respeta mis gustos y sí que me hace respetar los suyos, quien me dijo que yo no llegaría a nada, que en mi familia estaba el gen de caerle mal a todo el mundo, que las amistades no me durarían nada.
Cada vez que me dice algo me va causando más y más inseguridad, contra la que yo intento luchar día a día pero que me va comiendo hasta que llega el día que no aguanto más, me da ese bajón de no poder parar de llorar y no se por qué.
Y después de todo eso aun pretendo sonreír todas las mañanas, aun pretendo volver a ser esa chica segura de si misma que iba por la calle con una sonrisa, sin miedo a nada, esa que sabe que siempre podrá confiar en sus amigos, la misma chica que al principio pensaba que llamaba la atención y que cualquiera se podía fijar en ella.
Pero cuesta, cuesta mucho recuperar la auto estima, y perderla no cuesta nada.
Así que cuando ahora me culpe de no tener seguridad en mí misma, cuando llore sin motivo alguno me consolaré pensando que tengo motivos para hacerlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario